En 1480, durante el asedio otomanoOtranto cayó tras una tenaz resistencia. Los turcos decidieron concluir la batalla con un acto evocador: condujeron a unos 800 hombres al Colle della Minerva y les presentaron un ultimátum: renunciar a la fe cristiana o morir. Al negarse, fueron decapitados uno a uno.
La figura de Antonio Primaldo destaca por su incitación a la fe, mientras que la narrativa popular dice que "Milagrosamente permaneció de pie, sin cabeza, hasta el final de la ejecución.En cambio, mujeres y niños fueron esclavizados y se cometieron numerosas atrocidades, incluso dentro de la Catedral, que posteriormente fue profanada. En memoria de estos mártires, se construyó la iglesia de Santa Maria dei Martiri en el Colle della Minerva, construida en el siglo XVII sobre las ruinas de una estructura anterior del siglo XVI.
El culto a los Santos Mártires de Otranto
El proceso canónico comenzó en 1539. En 1771, el papa Clemente XIV los declaró beatos y autorizó su culto. En 2012, el papa Benedicto XVI concluyó el caso y confirmó el inicio de los procedimientos finales. El 12 de mayo de 2013, el papa Francisco los canonizó oficialmente, en la mayor canonización colectiva de la historia de la Iglesia.
La celebración religiosa y civil
Cada año, entre el 13 y el 15 de agosto, Otranto celebra a los mártires como copatronos de la ciudad y la Arquidiócesis, junto con san Francisco de Paula. Esta celebración entrelaza lo sagrado y lo profano, la memoria y la comunidad, las raíces antiguas y la vívida actualidad. Es una oportunidad para reflexionar sobre la fe. ofrecimiento y de identidad, pero también un momento de socialidad y hospitalidad para toda la ciudad y sus visitantes. fiesta La Fiesta de los Santos Mártires de Otranto combina drama histórico y celebración religiosa, reflexión y alegría colectiva. Mediante misas solemnes, procesiones, eventos culturales y representaciones populares, la comunidad renueva anualmente su profunda conexión con aquellas valientes figuras del verano de 1480 y con el valor incomparable de la libertad de fe.




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