El 2 de junio de 1946, millones de italianos se alzaron en armas, conscientes de que el día que les esperaba sería diferente a cualquier otro. Aún cargaban con el peso de veinte años de dictadura, las cicatrices de una guerra devastadora, el polvo de los escombros. Acudieron a las urnas. Votaron. Y eligieron la República.
El referéndum institucional del 2 de junio de 1946 fue mucho más que un simple evento electoral. Fue el acto que dio forma a la Italia moderna. Por primera vez en la historia del país, las mujeres también ejercieron su derecho al voto. Doce millones de ciudadanos que hasta entonces habían estado excluidos de la vida pública entraron finalmente en la historia, no como espectadores, sino como protagonistas. El resultado —12,7 millones de votos a favor de la República frente a 10,7 millones a favor de la Monarquía— no fue una victoria aplastante. Fue una decisión dolorosa y controvertida, formulada en un país dividido pero deseoso de empezar de nuevo. Esa decisión conllevaba una enorme responsabilidad: construir, sobre las ruinas del fascismo y la guerra, un Estado fundado en la dignidad humana, la solidaridad y el trabajo.
La Constitución: el pacto que nos mantiene unidos
Unos meses después, la Asamblea Constituyente, elegida el mismo día del referéndum, se puso manos a la obra. El resultado fue la Constitución de la República Italiana, que entró en vigor el 1 de enero de 1948. No se trataba de un documento abstracto. Sus principios constituyen el marco sobre el que se sustenta la vida democrática del país hasta nuestros días: el derecho a la salud, la educación y el trabajo; la protección de las minorías; la separación de poderes; y el rechazo a la guerra.
La celebración de hoy en Roma
Hoy a las 9:15 h, se depositará una corona de laurel en el Altar de la Patria, ante el Soldado Desconocido. Un gesto sobrio, casi silencioso, que por sí solo vale más que mil palabras. A las 10:00 h, la Via dei Fori Imperiali se transformará en el escenario del tradicional desfile militar, al que asistirán las más altas autoridades de la República Italiana: unidades de las Fuerzas Armadas, banderas y bandas de música. Y luego, para cerrar el desfile, las Frecce Tricolori (Flechas Tricolores) surcarán el cielo romano con sus franjas verdes, blancas y rojas. Un espectáculo impresionante cada año, siempre igual y a la vez diferente. Por la noche, la Piazza del Quirinale se iluminará con los colores de la bandera italiana para un gran evento público que se transmitirá en directo por Rai Uno. Música, danza, deportes y teatro narrarán ochenta años de historia republicana italiana. Los museos estatales también estarán abiertos gratuitamente.
La celebración del 2 de junio nos recuerda que la democracia es una victoria que se renueva cada día: en las instituciones, en las plazas públicas, en las escuelas, en los gestos de quienes participan, de quienes se mantienen informados, de quienes se niegan a resignarse a la indiferencia. Los desfiles, los conciertos y las ceremonias institucionales solo tienen sentido si están respaldados por la conciencia. Si sabemos qué celebramos. Si recordamos la valentía de quienes, hace ochenta años, rompieron su silencio forzado y dijeron, con un lápiz sobre una hoja de papel, que querían vivir en un país libre.
Feliz Día de la República