El 10 de junio se celebra el Día de la Armada Italiana. La elección de esta fecha no es casual. Conmemora la Batalla de Premuda, librada en 1918 durante la Primera Guerra Mundial, cuando el MAS 15, una pequeña lancha motora armada, hundió el acorazado austrohúngaro. San EstebanUna hazaña audaz, casi imposible, llevada a cabo por el comandante Luigi Rizzo. Desde entonces, esa fecha se ha convertido en símbolo del espíritu de la Armada: ingenio, valentía y la capacidad de lograr mucho con poco.
La Armada italiana es una de las fuerzas armadas más versátiles y respetadas del mundo. Cuenta con aproximadamente 30.000 efectivos en servicio activo y decenas de buques de guerra, submarinos, helicópteros y aeronaves. Patrulla las aguas del Mediterráneo, uno de los mares más transitados y volátiles del planeta, y participa en misiones internacionales que abarcan desde la lucha contra la piratería y la trata de personas hasta el rescate marítimo y las operaciones de la OTAN. Pero la Armada es mucho más que una fuerza militar. A menudo es el primer contacto del Estado con el que se encuentran los migrantes en peligro en el mar. Cada año, los marineros italianos rescatan a miles de personas de ciertos naufragios.
La Armada lleva en su ADN un doble espíritu. Por un lado, la tradición: los rituales, los uniformes, el respeto a la jerarquía y el sentido del deber transmitido de generación en generación. Por otro, un impulso constante hacia la innovación. Los nuevos buques de guerra italianos se encuentran entre los más avanzados tecnológicamente del mundo. El programa para construir portaaviones, destructores y submarinos de última generación es prueba de una industria de defensa que no se ha detenido.
Hoy, en ceremonias celebradas por toda Italia —en los puertos militares de Taranto, La Spezia y Augusta—, las tripulaciones desfilarán, se izarán banderas y sonarán fanfarrias. No se trata solo de un ritual formal. Es la forma que tiene el país de agradecer a quienes eligen una vida diferente, una vida de meses lejos de casa, de mares agitados y noches de guardia, de riesgos que la mayoría desconocemos.
El mar siempre ha sido la frontera más difícil de mantener y la más fácil de olvidar, hasta que nos topamos con una noticia, una emergencia, una crisis lejana que de repente se vuelve cercana. La Armada está ahí, en esa frontera. Todos los días. A menudo en silencio. Siempre presente. Hoy, es justo recordarlo.