Federico Tomás Gesualdi, de Buenos Aires a Rionero: la historia de un portero que nunca deja de soñar. Federico Tomás Gesualdi, nacido en 1997, juega como portero. Hay quienes nacen con el balón en los pies y quienes, en cambio, lo acompañan con las manos, protegiéndolo con coraje y pasión. Esta es la historia de un portero argentino que, criado en las calles de Buenos Aires, transformó el fútbol en una verdadera razón para vivir. "En Argentina, se respira fútbol todos los días", dice. "Nacimos con esta pasión".Su carrera comenzó en la cantera de la Serie A de su país natal, donde perfeccionó su técnica y mentalidad. En 2016, decidió mudarse a Italia, llevando consigo sus sueños y ambiciones. Primero, Campania, con etapas en Agropoli y Gelbison, donde alcanzó su mayor alegría: ganar el campeonato de la Serie D y lograr el histórico ascenso a la Serie C. Luego Sicilia, con Marsala e Ispica, y Calabria, entre San Cataldo y Lavello, antes de finalmente llegar a Basilicata. Hoy, con Vultur Rionero, disfruta de su tercera temporada consecutiva. Bajo los palos, muestra confianza y personalidad, pero lo que lo distingue es su habilidad con los pies: «Me gusta construir el juego desde atrás, mover el balón y crear jugadas de desmarque limpias». Federico es un portero moderno que admira a grandes campeones como Gigi Buffon, a quien reconoce como una leyenda absoluta, sin dejar de estudiar las virtudes de cada uno de sus compañeros.

Federico Tomás Gesualdi: orgulloso de defender una camiseta cargada de historia, la del Vultur.
El fútbol le ha brindado muchísimos recuerdos, pero la emoción del ascenso permanece imborrable. Asimismo, vestir la camiseta del Vultur es un honor para él. "No es una camiseta cualquiera, está llena de historia y te hace sentir importante."Desde el primer día se sintió como en casa en Rionero. La cálida bienvenida de la gente, del club, el apoyo de la afición y el siempre lleno Estadio Corona son motivaciones invaluables. "Cada domingo es maravilloso jugar con los aficionados a nuestro lado."Su objetivo es claro: seguir creciendo y alcanzar un nuevo nivel de éxito. Pero más allá de sus logros deportivos, nunca olvida sus raíces: su fe, su familia y la pareja que lo apoya en cada aventura. "Ser futbolista no es fácil. Cambiar de equipo y de ciudad exige sacrificios, pero con trabajo diario y la mentalidad adecuada, la satisfacción siempre llega.". Y así, entre guantes y SogniEl portero argentino de Vultur sigue escribiendo su historia. Una historia de sacrificio, pasión y gratitud, con muchas más páginas por escribir.
(Foto: Ylenia Giulio)





