Un evento organizado para reafirmar el valor de la fotografía. Una iniciativa incluida en el festival más amplio "Maggio dei Libri", que también presenta contenidos importantes. “la fotografía como poesía” Este es el nombre de la reunión celebrada el pasado 26 de mayo en la Pinacoteca Sciavarrello, cerca de la Piazza Manganelli. El evento fue organizado por la asociación. Mujeres de Fuora, que veía a una de sus almas como protagonista, Antonella Sannino.
Progreso del evento
Silvana Bonaccorso inauguró el encuentro, durante el cual profundizó en su visión. Sostuvo que las fotografías de Antonella son minimalistas, es decir, representan la esencia y la sencillez de la vida. Sus fotografías se exhibieron transformando, con el acto inmediato de tomar una imagen, lo visible en invisible. Esto significa que se retrata lo que surge de la propia percepción; lo que se fotografía adquiere un cierto valor simbólico.
Antonella Sannino, a lo largo de los años, ha organizado varios talleres de fotografía, con la aparición de estímulos poéticos y las invitaciones a la reflexión. Lidia Papotto, otra figura clave en Donne di Fuora, presentó el encuentro y los distintos puntos de debate. A continuación, Antonella respondió, lo que también suscitó preguntas del público.
La fotografía como poesía: los pasos para una toma artística.
Antonella argumenta que, antes de fotografiar el mundo exterior, debemos empezar por nosotros mismos. El primer paso es elautorretrato interior, Esto lleva al fotógrafo a comprenderse a sí mismo, a mirar en su interior. ¿Quién soy? ¿Qué ve el otro en mí? Estas son las preguntas que plantea el autorretrato, que se diferencia de la selfie precisamente por esta dimensión. Esta última, de hecho, se toma para mostrarla. Después del autorretrato, comienza la interacción con los objetos; la foto les confiere un toque de magia. La fotografía de un objeto conduce a un nivel simbólico de profundidad. Adquiere un significado específico, mágico precisamente porque surge de las percepciones más recónditas del fotógrafo.
La tercera etapa presenta al sujeto enmarcado por el objeto. Surge la reciprocidad, pues la esencia del fotógrafo refleja el mundo exterior, o al menos lo más llamativo. El objeto remite entonces a aspectos del yo. La interacción sujeto-objeto puede adoptar formas de identificación, metamorfosis, comunicación, entre otras. El cuarto nivel se centra en la relación entre luz y sombra. ferdinando scianna Es uno de los fotógrafos que mejor ha captado esta relación, tan esencial como rica en contrastes. Sicilia es una tierra donde estos contrastes son muy marcados.
La luz y la sombra evocan significados distintos. La primera, como sabemos, evoca iluminación, que puede ser incluso interna. Las sombras, en cambio, se asocian con el juego, el misterio, la decadencia y el reposo; además, otorgan alma y profundidad a todo, incluso a los objetos.
La fotografía como poesía: otras curiosidades
El quinto paso implica una relación aún más amplia con el mundo exterior. Al interactuar con la ciudad, la fotógrafa conecta con sus aspectos más profundos y viscerales. Captura detalles y callejones, elementos que suelen pasar desapercibidos, pero que encarnan la esencia de la ciudad. Los callejones constituyen su corazón, sus arterias; la fotógrafa captura los detalles que evocan su interioridad más profunda. Un paseo por la ciudad se convierte, por lo tanto, en un viaje hacia el interior para la fotógrafa. En esta fase, Antonella Sannino se inspira en la fotógrafa Vivien Maier, quien, con su mirada, fue capaz de capturar todos los aspectos más profundos de un lugar.
El último paso es fotografiar a la otra persona. Puede parecer sencillo, pero en realidad es complejo. Implica conectar armoniosamente con ella y crear un vínculo. Este es el caso de la portada del álbum de Patti Smith. Caballos, el resultado de un encuentro mágico entre ella y su pareja, como un baile juntos. La fotografía como relación con otra persona también puede incluir la fotografía de un desnudo.
La toma como un viaje interior
Francesca Woodram es otra fotógrafa que siempre ha inspirado a Antonella Sannino. "Lo mismo que el mundo": este es el significado que Woodram le atribuye a la fotografía. Todas las etapas, desde el autorretrato hasta la interacción con los objetos, llevan al fotógrafo a fundirse con su entorno. La fotografía como poesía: este es el significado que Antonella le da a este arte. A través de las fotografías, uno puede reconectar con su esencia porque, en relación con a quién y qué fotografía, llega a conocerse a sí mismo. La fotografía realza los muchos pequeños aspectos de la vida cotidiana; todos los objetos y hábitos relacionados con ella adquieren una cualidad sagrada.
La sociedad avanzada actual propone un retorno constante a la complejidad, seguido siempre de un retorno a la simplicidad. Silvana Bonaccorsi afirma que las imágenes de Antonella son nítidas, con matices claros, y a veces emergen detalles. Al interpretar la fotografía, sus elementos, como los colores y las formas, sirven como hilo conductor para narrar su historia.
La fotografía es un arte que, como la danza, la pintura y otros, se experimenta como poesía. Nos permite ver todo desde una perspectiva diferente, como objetos que encarnan un alma y vitalidad. La fotografía es como la poesía porque inmortaliza el fragmento de tiempo que queda impreso con la toma y permanece impreso en la imagen. Una necesidad creativa, como para Alberta Dionisi, también para Antonella Sannino.