Hay una isla, a pocos kilómetros de Sicilia, donde se habla italiano en las calles casi como en casa, donde los menús de los restaurantes a menudo parecen un pequeño espejo de Italia, y donde, desde hace algún tiempo, una creciente comunidad de expatriados ha convertido su nostalgia en gastronomía. Es Malta, y anoche fue la protagonista del nuevo episodio de Pequeña gran Italia, programa de Francesco Panella emitido el noviembre a las 21:30 horas.
El formato es el que ya conocemos: tres italianos que viven en el extranjero llevan a Panella a su restaurante italiano favorito de la ciudad, y tras las valoraciones, los antojos fuera del menú y los votos a favor de la autenticidad italiana, se proclama el mejor restaurante italiano de la ciudad. Una fórmula que, durante varias temporadas, ha contado, mejor que cualquier documental, la gran historia de los italianos alrededor del mundo a través de un plato de pasta.
Tres historias de italianos en Malta
En su aventura maltesa, Panella estuvo acompañado por tres expatriados con historias muy diferentes:
Catalina, un periodista calabrés que llegó a la isla "un poco por casualidad", por un compromiso laboral. "Llegué a una encrucijada y tuve que elegir si quedarme o no. Al final, decidí quedarme y estoy muy contenta, porque es el lugar perfecto para vivir. Por trabajo, hablo de Malta con los italianos."dijo en el programa. Su restaurante favorito: Trattoria Romana Zero Sei.
Claudio, un emprendedor de Bari con mil vidas —un antiguo paracaidista y buceador— que ha vivido en la isla durante años, donde ha construido una vida de deporte, trabajo y mar.
Valerio, un marchante de arte de Emilia, llevó a Panella al restaurante que mejor representa su conexión con la tradición italiana.
Los tres restaurantes italianos en la competición
Tres establecimientos con identidades bien definidas compiten por el título de mejor restaurante italiano de Malta:
- Trattoria Romana Zero Sei —El nombre mismo revela su esencia: Roma. La gastronomía de la capital con sus reglas sagradas —carbonara, cacio e pepe, amatriciana, estofado de rabo de buey— y ese rigor tradicional que, en la mesa, ante un romano como Panella, no admite concesiones.

- La vela —un concepto más mediterráneo, ligado al mar y a la identidad de la isla. Una cocina italiana que se deja «contaminar» por el contexto maltés sin perder su identidad.
- La mayólica — el tercer restaurante excelente que compite, con un ambiente de trattoria italiana y una oferta gastronómica capaz de representar otro matiz de la cocina italiana.

Malta e Italia, un vínculo ancestral.
El episodio, además de la competición, fue una oportunidad para mostrar los profundos lazos entre Malta e Italia: su cultura mediterránea compartida, sus influencias históricas comunes, un idioma —el italiano— que aún se habla y se entiende ampliamente en la isla, y la gran tradición gastronómica que siempre ha unido las dos costas de ese estrecho mar. Malta se ha convertido en un centro internacional para el turismo, la cultura y el emprendimiento italianos.
Y luego está la comida, que permanece, como siempre en los episodios de Pequeña gran ItaliaEl verdadero protagonista. Porque cuando un italiano emigra, puede que cambie de idioma, de costumbres o de zona horaria. Pero rara vez cambia su forma de comer. Y a su restaurante favorito, no solo lleva amigos: lleva consigo un pedacito de hogar que nunca se ha ido del todo.
Para descubrir quién ganó el desafío, el episodio está disponible para ver bajo demanda en Discovery+.
Foto destacada de ZeroSei Trattoria Romana





