La fabulosa hazaña de Federica en el Super-G de los Juegos Olímpicos Milán-Cortina 2026 ha dado al deporte mundial una reina que lo ha ganado todo y más, culminando con una medalla de oro en su quinta participación olímpica, tras una grave lesión 315 días antes. La Tigresa de La Salle se ha recuperado de una fractura de tibia y peroné en la pierna izquierda, al igual que Marco Pantani tras el drama deportivo de la Milán-Turín de 1995, con tres victorias en el doblete Giro-Tour.
Los Juegos de Milán Cortina 2026 demuestran un axioma irrefutable: hay Damas Blancas que son más damas que otras. Tres, sobre todo: Federica Brignone, Arianna Fontana y Francesca Lollobrigida.
Sin ofender a Deborah Compagnoni, Manuela Di Centa y Stefani Belmondo, quienes han contribuido a la reputación de Italia en materia de deportes de invierno (esquí alpino y de fondo), pero Federica, Arianna y Francesca son las nuevas sacerdotisas de la nieve y el hielo.
De las Damas Blancas de excelencia mencionadas al principio, una es la Reina que no podría ser más Reina: la Tigresa de La Salle, o "Fede" Brignone, a quien nos unen al menos dos momentos fugaces y un amor confesado. A saber:
– el conocido que hizo cuando tenía veinte años y, por tanto, estaba lejos de haber ensartado todas sus perlas en el collar de la inmortalidad deportiva;
– la entrega a Mamma Ninna Quario de una máquina que ayudaría a Federica, a través de la regeneración celular, a recuperarse completamente del accidente sufrido 315 días antes de su triunfo en el Super G de Cortina;
– el cariño incondicional hacia el amigo de cuatro patas más cariñoso que se conoce (el Lagotto Romagnolo): algo saben de ello tanto Zio Bello como Hugo, ambos de las camadas de Maurizio Rossini (lo mencionamos por agradecimiento y ciertamente no por propaganda mezquina, considerando que el ex ciclista se ha retirado de la cría de esos cachorros revoltosos a los que se les debe una dedicación absoluta).
“Tener fe” es el título del artículo en la Gazzetta de Luigi Garlando, quien, habiendo dejado las arenas del fútbol, es capaz de expresar conceptos muy compartibles en cuentos infantiles, en sus incursiones en diversos campos deportivos e incluso en el pádel en contraposición al eterno Bobo Vieri.
En tan solo dos palabras, "Tener Fe", el "Tigre" se consagra como un ícono de la vida y del deporte. Sí, en efecto; antes de completar en Cortina la labor que había realizado durante quince años en todos los Juegos en los que compitió, en los Campeonatos Mundiales y la Copa del Mundo, Federica se encontró luchando por resurgir del abismo de una fractura de pierna tan grave que infundió en el imaginario colectivo el miedo de no poder volver a ser lo que había sido antes de su caída en los Campeonatos Nacionales de Alpe Lusia el 3 de abril de 2025. Desde ese accidente hasta el fabuloso triunfo del 12 de febrero de 2026, transcurrieron 315 días —entre miedos y momentos de pura valentía—, pero "Fede" ha vuelto a ser "Fede", un poco como Lance Armstrong (a quien volveremos algún día... sin pelos en la lengua) pudo hacer en otras disciplinas a pesar del cáncer; Marco Pantani, a pesar de una fractura de tibia y peroné en la Milán-Turín 2015, en medio de una carrera marcada por muchas luces y algunas sombras, y Greg LeMond capaz de darle una patada en la cara a la mala suerte que se había abatido sobre él en forma de accidente de caza con su torpe cuñado Patrick Blades, que lo confundió con un pavo escondido en un arbusto.
Todos los gigantes de la vida vuelven a ser ellos mismos primero y luego se convierten en plenipotenciarios de su propia práctica deportiva, que es o fue su “profesión”.
Lo que Brignone ha sabido realizar desde Alpe Lusia hasta los quintos Juegos de su carrera –debutó con veinte años en Vancouver…– es una historia que vale la pena enmarcar y transmitir a los más jóvenes como una lección bajo el sello del presidente Sergio Mattarella, quien, cuando llega a un lugar, tiene el privilegio de vivir y hacer vivir momentos inolvidables.
Allá por 2015, cuando Guido Bonseri (¡cuántos recuerdos con la Valanga Azzurra...!) compaginaba el esquí y el ciclismo para la empresa de ropa deportiva RH+ y representaba a la zona de Bormio y Santa Caterina Valfurva, entre descensos y rutas en bicicleta con Alberto Contador, nos pidió que tuviéramos la amabilidad de interceptar a la "chica" que pasaría por Milán en unos días, procedente de un campo de entrenamiento en los Dolomitas, de regreso a su casa en el Valle de Aosta. Nuestro amigo en común necesitaba entregarle una bolsa de uniformes a Federica. Mi residencia habitual estaba a pocos pasos de la salida de Sesto San Giovanni de la autopista A4, y le habría sido fácil pasar por Bicocca, recoger el equipo, retomar la Tangenziale Nord y reanudar su viaje hacia su destino final.
Dicho y hecho. Ahí está, la chica de pelo rizado, ya miembro de la selección italiana, como su madre Ninna Quario en su época: un Audi prestado gracias a la colaboración entre la Federación de Esquí y el fabricante alemán de automóviles. Está animada, lidiando con una de sus primeras recuperaciones físicas. Las gafas se le han caído de la espesa melena hasta la nariz. Y tiene mucha prisa por volver a la acción. Una buena impresión, sin duda.
Años y años después, en un arrebato de generosidad para ayudarla en su difícil recuperación, y con ese recuerdo aún vívido, surge una pregunta natural: ¿por qué no ofrecerle a Federica el mismo equipo que puede tener en casa y usar en las instalaciones "J Medical" de la Juventus, donde se esfuerza arduamente tras la desgracia de una pierna rota? Mamá Ninna acepta rápidamente la propuesta. Y todo termina ahí, hasta que los vemos a ambos radiantes al final de la pista de la medalla de oro, con el desfile de presidentes en procesión para felicitarlos: Mattarella, Coventry, Buonfiglio, Malagò, Roda... ¡Qué momento maravilloso para toda Italia, y no solo para los Azzurri compitiendo en los Juegos de Invierno más desafiantes de la historia! Incluso Alberto Tomba, que había frenado a Italia en el Festival de San Remo con millones de espectadores apasionados por el esquí, terminó en segunda fila... ¿Y si Sofia Goggia hubiera logrado llegar a la meta en lugar de caer cuando iba claramente por delante de Federica debido a una apuesta arriesgada que luego le salió cara?
Y qué sabemos… Sin quitarle mérito al resurgimiento de su rival Federica, quizá Sofía habría triunfado y nunca se habría enviado ese mensaje tranquilizador para las relaciones nunca especialmente amistosas entre ambas: “El honor donde corresponde el mérito…”.
Para poner todo en su sitio, la pregunta es: ¿qué le pasó a Federica el 3 de abril de 2025? Al pisar una puerta, se cayó y se fracturó la tibia y el peroné de la pierna izquierda, así como el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
¿Y qué le ocurrió a Marco Pantani el 18 de octubre de 1995? Durante la carrera Milán-Turín, descendiendo del Colle di Superga hacia la capital piamontesa, el "Pirata", al igual que otros ciclistas, no logró esquivar un vehículo todoterreno que subía la cuesta y sufrió fracturas expuestas de tibia y peroné en la pierna izquierda... la misma fractura que Federica Brignone. Pantani había dejado atrás un tercer puesto en el Giro de Italia de 1994 y una actuación extraordinaria en el Mortirolo. Su recuperación fue complicada y no estuvo especialmente fuerte durante parte de 1996. Se encontró con una pierna ligeramente más corta. Exigió una indemnización de aproximadamente dos millones y medio de euros. Sin embargo, volvió a ser competitivo, tanto que logró triunfos en 1988 tanto en el Giro de la sublimación de campeón, como en el Tour de los convulsos problemas de dopaje que vieron, por ejemplo, el abandono masivo de los equipos españoles por el polémico asunto ligado a los controles antidopaje y la conclusión en París con el aplauso del nuevo mentor Felice Gimondi pero sin el apoyo clásico de los máximos exponentes políticos de Francia siempre dispuestos a montarse en el eco del Tour que por aquel entonces era inequívocamente negativo.
Pantani, como Tomba… y las Damas Blancas de los Juegos, llevaron el ciclismo al prime time televisivo, para transmisiones en vivo o para debates relacionados con las victorias italianas, tal como sucedió con Milán Cortina 2026 gracias a las hadas guiadas por Federica, Arianna y Francesca.
Independientemente de cómo finalicen los Juegos de Invierno, el balance deportivo será positivo, y el emocional aún más. En cuanto al balance económico-financiero y el legado (léase: el legado de los Juegos Olímpicos), tendremos que esperar al menos siete años para conocer las conclusiones objetivas.




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