El Parque Nacional del Cilento, Vallo di Diano y Alburni es un tesoro de joyas, tanto potenciales como ya consagradas. Casi parece esconderlas; justo cuando crees haberlo visto todo, aparece otro rincón del mundo, cada vez más fascinante, con características que lo conectan con otros, pero a la vez muy diferentes.
La Atena Lucana se alza sobre una colina a 625 metros sobre el nivel del mar. Forma parte de la Reserva Natural Foce Sele-Tanagro y cuenta con una historia que se remonta a la antigüedad, lo que sin duda la hace tan fascinante.
De los ríos a las dominaciones: los orígenes de Atenea Lucana
El nombre parece derivar del latín. agua, negro, quizás para indicar el río que atravesaba la ciudad, como era costumbre en otros municipios italianos.
El nombre específico de Lucana se añadió a Atenea recién en el siglo XIX. El descubrimiento de una gran necrópolis que data de los siglos VII-VI a. C. sitúa la fundación de Atenea Lucana en manos de los griegos. Pero incluso su nombre actual comenzó a sugerir abiertamente sus orígenes en el mundo cultural griego fusionado con el del sur de Italia.
Probablemente se trataba de un importante asentamiento griego, y numerosos hallazgos sugieren que era un puesto comercial con la propia Grecia. Tras el dominio griego inicial, los lucanos se apoderaron del territorio en el siglo V a. C., introduciendo enormes cambios culturales. Posteriormente, tras los lucanos, llegaron los romanos, quienes, durante la guerra contra Pirro en el 280 a. C., recuperaron Atenea Lucana para su órbita.
Al final de este período, y tras la sucesión de las dominaciones lombarda y normanda, fue la familia Sanseverino la que se hizo cargo de este territorio, como ya lo había hecho con otras localidades, administrándolo desde 1282.
Los legados de una larga estancia
Durante el dominio de sus numerosos gobernantes, Atena Lucana sufrió muchos periodos oscuros. En particular, la peste de 1656 diezmó la población y sumió a toda la región de Salerno en un periodo de profunda inestabilidad. No fue hasta mediados del siglo XVIII cuando la población recuperó sus niveles anteriores, volviendo así parte de la solidez que antes parecía abocada a la extinción. Los numerosos pueblos que transitaron por Atena Lucana dejaron tras de sí innumerables huellas, que hoy consideramos monumentos de interés. Además de las ruinas griegas, existen numerosos edificios religiosos. De la época romana data la Iglesia de Santa María la Mayor: el oro, el estuco, los materiales de piedra y el arte hacen de este complejo un lugar único. Otro complejo importante, y también uno de los más antiguos, es el Santuario de San Ciro. De origen romano, fue elevado de simple iglesia a santuario diocesano en 2013.
Y entre estos y otros puntos de interés, pasear por las calles de Atena Lucana es como retroceder en el tiempo, perderse en el pasado y contemplar las impresionantes vistas.