Salvatore Sapia: la historia de un joven talento de Altomonte. Salvatore Sapia, nacido en 2007, es defensa central/lateral izquierdo. No recuerda con exactitud cuándo comenzó su pasión por el fútbol, pero sus primeros recuerdos de la infancia siempre incluyen un balón. Desde entonces, su vínculo con este deporte nunca se ha roto. Tras crecer jugando al fútbol en la cantera del Sporting Club Corigliano, el joven atleta continuó su carrera. percorso aterrizando en Altomonte, una empresa que define “Un entorno verdaderamente especial.” En el terreno de juego, destaca por su determinación y espíritu de equipo. Es un jugador que nunca se guarda nada, anteponiendo el equipo y trabajando constantemente para ayudar a sus compañeros. Sus principales cualidades son la velocidad, la intensidad y la capacidad de leer el juego, elementos que lo convierten en una pieza clave del equipo. Entre sus fuentes de inspiración, menciona a defensores como Bremer y Chiellini, modelos de talento y sacrificio, jugadores completos que encarnan la esencia del trabajo en equipo.
Salvatore Sapia: Un chico con los pies en la tierra y un corazón lleno de pasión.
Uno de los momentos más significativos de su joven carrera fue la victoria en el torneo “Magna Grecia” con el equipo Rossano, una experiencia que describe como “Un momento de alegría y emoción que jamás olvidaré.” Llevar la camisa de Altomonte es una razón para que él orgoglio y responsabilidades: “Significa representar a una comunidad, darlo todo en el campo y honrar la confianza de quienes creen en nosotros.”, afirma con convicción. Su objetivo es claro: seguir creciendo y mejorando cada día, con la esperanza de alcanzar niveles cada vez más altos y metas importantes junto a su equipo. El vínculo con los aficionados también es fuerte, lo que él define como “Son la verdadera fuerza motriz del grupo.” “Siempre nos apoyan, especialmente en los momentos difíciles. El ambiente aquí es sano y familiar.”Lo expresa con gratitud. Un pensamiento especial va para su familia, que siempre lo animó, y para sus entrenadores —en especial el entrenador Mario Pascuzzo—, así como para sus compañeros que lo ayudaron a crecer, tanto dentro como fuera del campo. Hoy vive el presente intensamente, concentrado en darlo todo por Altomonte. “El futuro es incierto”, admite, “pero solo tengo un pensamiento: darlo todo por este equipo y por mis compañeros, poniendo siempre al grupo en primer lugar”. Un chico con los pies en la tierra y el corazón lleno de pasión: la promesa de un fútbol que todavía sabe hablar de valores.
(Foto Orizzonte-Sport)