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Santa Apolonia: la santa patrona desconocida de Catania

El Etna es a Sicilia como Sant'Agata es a CataniaUna suposición a la que nadie puede oponerse. Sin embargo, debemos añadir otro nombre a esta proposición: el de Santa Apolonia. Desconocida para la mayoría de los cataneses y conocida únicamente por la orden de trabajadores que protegen a la Virgen de Alejandría, Egipto, es la santa patrona de los dentistas, los técnicos dentales y los higienistas dentales.
Desde lo alto de la fachada de la iglesia, vigila silenciosamente la ciudad. Santa María de la Limosna donde se puede ver una estatua suya, dispuesta simétricamente con la de Santa Ágata. Al entrar, en el pasillo derecho, hay un cuadro dedicado a ella, obra de Olivio Sozzi. Descubramos brevemente quién fue.

 

Santa Ágata (a la izquierda) y Santa Apolonia (a la derecha) dispuestas simétricamente.

Su propia historia

Eusebio de Cesarea, en su obra «Historia Eclesiástica», relata su martirio. Al morir, era una anciana virgen con una vida ejemplar de apostolado a sus espaldas. El periodo histórico en el que vivió se recuerda también como una época de tregua en las persecuciones contra los cristianos, hasta que en el año 248 d. C. estalló una revuelta en Alejandría, Egipto. Apolonia fue apresada y golpeada en la mandíbula, perdiendo todos sus dientes (según la leyenda, se los arrancaron uno a uno con alicates).

Tras ser expulsada de la ciudad, le exigieron que renunciara a su fe o la quemarían viva, pero ella se liberó al instante y se arrojó a las llamas. Su acción jamás fue considerada reprobable, ni por la posteridad ni por sus contemporáneos, quienes, por el contrario, la admiraban, incluso los paganos. Una posible explicación para esta acción podría ser su negativa a soportar más torturas que pudieran debilitar su voluntad.

El cuadro de Olivio Sozzi que representa el martirio de Santa Apolonia, ubicado en la nave derecha de la iglesia de Santa María de la Elemosina.

El culto: iconografía y devoción

Santa Apolonia, a pesar de su avanzada edad, siempre es representada como una joven que sostiene unas tenazas, el instrumento de su martirio. Su culto se extendió primero a Oriente y luego a Occidente, donde se construyeron numerosas iglesias en su honor, incluyendo una en Roma, hoy perdida.

La devoción a esta mártir era tan grande que en la Edad Media comenzaron a aparecer dientes milagrosos, que se decía que eran los que se le habían caído (o arrancado) a la santa en el momento de su martirio. El papa Pío VI puso fin a esta idolatría. Siendo una figura muy estricta con respecto a estas formas de culto, recogió todos los dientes milagrosos esparcidos por Italia, los colocó en un cofre y los arrojó al Tíber. Su festividad se celebra el 9 de febrero, y desde la antigüedad se la invoca para todo tipo de dolores de muelas y dolencias.

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