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Según el informe de FIPE, la pizza margarita es el plato italiano más popular del mundo.

Hay un plato que, sin importar en qué parte del planeta te encuentres, evoca instantáneamente Italia. Un disco de pasta, tomate, mozzarella y albahaca: los colores de la bandera italiana plasmados en una receta nacida en Nápoles hace más de un siglo. Se trata de la pizza Margherita, y según un informe reciente, es el plato italiano más popular en los restaurantes italianos en el extranjero.

Este hallazgo surge del estudio "La mesa italiana en el extranjero", realizado por Sociometrica para FIPE-Confcommercio y presentado en Roma. Ofrece una visión fascinante de cómo la gastronomía italiana se ha convertido, con el tiempo, en una de las embajadoras más poderosas de la "marca Italia" en el mundo.

Margarita, tiramisú y spritz: la combinación perfecta del sabor italiano.

El estudio analizó 1.486 restaurantes italianos en diez capitales europeas, examinando más de 115 000 platos. El resultado es una especie de clasificación de los sabores que el mundo asocia con Italia: la pizza Margherita encabeza la lista, seguida del tiramisú y el spritz. Tres productos que, en conjunto, expresan toda una cultura: el plato popular por excelencia, el postre para compartir y el ritual del aperitivo.

El spritz, en particular, se ha convertido en algo más que una simple bebida. Como señaló el presidente de la FIPE, Lino Enrico Stoppani, Italia no solo ha exportado un cóctel, sino todo un momento del día: esa costumbre tan italiana de reunirse antes de cenar, que ahora se ha extendido por media Europa.

Calidad asequible y una identidad muy sólida.

Los datos del estudio revelan una industria de restaurantes italianos saludable: la calificación promedio de los restaurantes analizados es de 8,95 sobre 10, con un precio promedio para un plato principal de alrededor de 30 €. Esto indica una experiencia gastronómica percibida como de alta calidad pero asequible.

Hay una estadística que destaca por encima de todas las demás: el 85,9% de los platos se encuentran en un solo restaurante. Esto significa que la cocina italiana en el extranjero no se ha estancado en unos pocos clásicos estandarizados, sino que ha mantenido una extraordinaria variedad regional y creativa. Cada región, cada tradición, cada familia de restauradores aporta sus propias recetas. Entre los formatos, las pizzerías predominan —con 345 establecimientos registrados—, pero las osterias son las que ofrecen la mayor calidad.

Según el informe, Londres y París encabezan la clasificación en cuanto a autenticidad: en las capitales con restaurantes italianos más consolidados, la fidelidad a los orígenes y a la tradición regional se ha convertido en la clave del éxito.

Cada restaurante, un pedazo de Italia

Detrás de estas cifras se esconde algo que va más allá de la gastronomía. Cada restaurante italiano en el extranjero es, en efecto, un pequeño centro cultural: un lugar que ofrece algo más que comida, sino un estilo de vida basado en la calidad, la hospitalidad y la interacción social.

Y desempeña un papel especialmente valioso para las comunidades italianas de todo el mundo, desde los descendientes de emigrantes en Sudamérica hasta los nuevos expatriados en Europa y Estados Unidos. Para ellos, una mesa al estilo italiano es mucho más que una simple comida: es una forma de mantener viva la conexión con sus raíces, de redescubrir el sabor de su hogar a miles de kilómetros de distancia.

En definitiva, esta es la fuerza silenciosa de la pizza Margherita. Un plato sencillo, nacido en la pobreza, que ha conquistado el mundo sin traicionar jamás su esencia. Tres ingredientes, un disco de pasta… y en su interior, toda Italia.

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