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¿Se acercan los exámenes? 10 consejos para aprobarlos y sobrevivir.

Exámenes. Ha llegado el temido momento. Junio. Un calor sofocante. Los colegios cierran. Empiezas a ver fotos de chicos y chicas en la playa por todas partes. Miras tu escritorio y ves montones de libros, apuntes y folletos. Te das cuenta de por qué tú tampoco estás en la playa: ¡eres un estudiante universitario en pleno verano!

Sí, el semestre de verano. Hablemos de ello. Es una de las dos épocas del año que más temen los estudiantes universitarios; la otra, obviamente, es el semestre de invierno. Se acerca la fecha del examen; quieres estudiar, terminar cuanto antes, pero no puedes. Hace demasiado calor, tienes muchas ganas de irte de vacaciones; el cansancio acumulado es excesivo; incluso las moscas en el techo parecen más interesantes que el libro que deberías estar estudiando. Y si es una asignatura particularmente difícil, se acabó.

Pero, como dicen, "para todo en la vida hay una cura". ¡Así que anímate! El curso de verano pronto terminará y llegarán las tan esperadas vacaciones.

Ahora, sin embargo, es el momento de involucrarse; por esta misma razón, aquí está. 10 consejos sencillos pero efectivos probado durante años y años de estudios universitarios.

1. Organízate con antelación.

El organización ¡Es la clave de todo! Intenta no llegar nunca a junio sin haber decidido con precisión qué asignaturas vas a cursar. «Es fácil decirlo», pensarás, «pero ¿cómo vas a hacerlo si no sabes las fechas de los exámenes con suficiente antelación?». Por eso, lo ideal sería estudiar paso a paso durante todo el semestre, llegando a junio con la mayor parte del trabajo ya hecho. Si no lo has conseguido, al menos intenta empezar a estudiar en serio desde mediados de mayo; además, esfuérzate por organizar tus apuntes después de cada clase: escribir te ayuda a memorizar conceptos.

tiempo y estudio
Organizarse con antelación es fundamental para afrontar los exámenes de la mejor manera.

2. Alterna “difícil” con “fácil”.

Personalmente, algo que funcionó muy bien durante mis años de estudio fue alternar siempre una materia muy difícil con una más fácil. ¿Cómo? Siempre empiezas la sesión con una materia difícil, una de esas largas y difíciles. Esto te permite tener 3 ventajas: más energía que dedicarle ya que todavía estás al principio del curso; si apruebas, habrás progresado bastante; si suspendes, siempre hay otra oportunidad para volver a intentarlo, con la ventaja de tener el material aún fresco de tus estudios.

Si todo va bien, pasaremos a otro tema más sencillo, quizás más breve, para terminar la sesión de forma más relajada.

3. No te excedas

¿Cuántas veces he oído la frase: "Voy a cursar cinco asignaturas este semestre", seguida de una lista de asignaturas, cada una más difícil que la anterior? Resultado: 9 de cada 10 estudiantes suspenden una, o dos como máximo. Esto nos lleva de nuevo al punto 1: Organícense con anticipaciónLa palabra clave es ORGANIZACIÓN. No tiene sentido proponerse hacer 100 cosas para luego fracasar en la mitad y acabar completamente destruido.

Recordar: Hazlo poco a poco, pero hazlo bien.Este es un consejo que se debe seguir desde el primer año; de hecho, como el retraso se acumula con el tiempo, empezar mal significa perder más tiempo al final, cuando la energía y las ganas están al límite.

4. Prepara bien tu espacio de estudio.

tipos de comodidad
Las galletas, y los dulces en general, se encuentran entre los alimentos reconfortantes más populares entre los estudiantes que están presentando exámenes.

Ya sea en tu escritorio o en la mesa de estudio, rodéate de todo lo que necesitas ANTES de empezar a estudiar. Los objetos que te brindan comodidad son fundamentales; la comida es lo primero. Los teléfonos inteligentes están totalmente prohibidos; solo distraen; puedes leer tus mensajes de WhatsApp incluso después.

5. No te tortures innecesariamente. Estás bajo examen, pero la vida continúa.

No tiene sentido quedarse en casa estudiando 8 horas al día, 7 días a la semana. Tarde o temprano, el resultado será un agotamiento extremo. Tu cerebro también necesita relajarse; lo ideal es tomar un descanso de 5 minutos por cada 50 minutos de estudio. También ayuda fijarse metas diarias y recompensarse al alcanzarlas. Por último, hacer ejercicio, salir de vez en cuando o disfrutar de medio día en la playa (sin libros) ¡no es ningún delito!

6 La unión hace la fuerza

En las etapas iniciales del estudio de una materia, estudiar solo puede estar bien; esto ya no es así a medida que se acerca la fecha del examen. Una vez que se han establecido los conceptos fundamentales, es necesario Compárate con los demásSe aprende mucho escuchando a un colega repetir algo, y viceversa.

7. No hagas caso a los rumores.

Siempre desconfía de quienes hacen comentarios excesivamente negativos sobre un profesor o una asignatura; en la mayoría de los casos, la persona en cuestión suspende el examen o, si lo aprueba, no obtiene la nota que esperaba. Cada estudiante es diferente; cada examen es diferente. No tiene sentido perder el tiempo con quienes practican el "terrorismo psicológico".

8. Sé optimista

Es normal experimentar momentos de desánimo al estudiar. O peor aún, el día del examen. Lo importante es mantener la concentración y recordar que nada es imposible con un poco de esfuerzo. Miles de estudiantes han estado en tu situación y todos lo han superado.

Se necesita una buena dosis de optimismo para superar los típicos momentos de desánimo previos a los exámenes.
Se necesita una buena dosis de optimismo para superar los típicos momentos de desánimo previos a los exámenes.

9. Sé realista.

Se acerca el día del examen, y con él llega el momento de reflexionar: ¿has estudiado bien? ¿Dominas al menos los conceptos fundamentales? ¿Cuánto tiempo te queda para prepararte adecuadamente? La perfección no existe, pero tener al menos los conocimientos básicos para aprobar el examen con éxito es imprescindible. Sé sincero contigo mismo y evitarás experiencias desagradables y tiempo perdido.

10. Sé valiente

Estos tres últimos puntos podrían parecer contradictorios, pero no lo son. Tanto en los estudios como en la vida, hay que darlo todo; mantener una actitud positiva ayuda muchísimo. Sin embargo, al mismo tiempo, es fundamental ser plenamente consciente de lo que se ha hecho, cómo se ha hecho y cuáles son las propias limitaciones. Una vez comprendido todo esto, el último consejo es: ¡adelante! A menudo, lo que les falta a los estudiantes no es preparación, sino el valor para sentarse y ponerse manos a la obra. Los exámenes no se aprueban solos. Posponer lo inevitable no sirve de nada. Así que, ¡adelante, anímense... y que tengan un excelente verano!

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