Ha sido calificado como el gol en propia puerta más absurdo de la historia de la fútbol. El portero ataja el penalti, su compañero se alegra y va a abrazarlo pero quizás el júbilo es demasiado vehemente y el balón se cuela en la red en medio del bochorno general. Absurdo lo que pasó: las escenas se invierten en un instante. Los que antes lloraban ahora se regocijan, los que antes se regocijaban ahora lloran.
El gol es regular y fue embalado por la dupla defensora-portero con la intención de vitorear después de que este último detuviera el penalti. Todo cierto es muy vergonzoso, ¿verdad?




Deja un comentario (0)