Un viaje de ida
La emigración italiana a Brasil ha marcado profundamente la historia de muchas familias, dejando huellas imborrables en las ciudades y los campos del Nuevo Mundo. Hoy, a través de la memoria y la poesía, narramos la historia de Cândido Landri y Maria Raffaela Amorelli, dos valientes emigrantes que, como tantos otros, dejaron su patria en busca de una vida mejor.
Una casa que ya no existe
“Chácara Vieja
En casa fue por aquí… ¿Olas? Procuro-a e não acho.
Aquí hay una voz que suena así: Es la misma voz que responderé.
¡Ah, cuánto tiempo ha pasado! (Foro más de cinco años)
¡Tanto que me levanté hasta la muerte! (Y una vida… nos desenganchamos…)
Para usar fez tabua rasa De velha chácara triste:
No hay más en casa… — Existe más de una cosa.”
La casa estaba aquí... ¿Dónde? La busqué y no la encontré.
Oigo una voz que había olvidado: es la voz de este mismo arroyo.
¡Ay, cuánto tiempo ha pasado! (Han pasado más de cincuenta años) ¡Cuántos se ha llevado la muerte! (Y la vida... en desilusiones...)
La avaricia ha borrado todo de la triste y vieja granja:
La casa ya no existe… — Pero el niño todavía existe.
Estos versos de Manuel Bandeira capturan la nostalgia de quienes buscan sus raíces en lugares que ya no existen, pero que perduran en sus recuerdos. Es la misma nostalgia que acompaña la historia de Cândido Landri (nacido Candeloro Luigi Francesco Landri) y su esposa Maria Raffaela Amorelli.
El viaje y los orígenes
Cândido, hijo de Vincenzo Landri y Antonia D'Amore, nació el 2 de febrero de 1858 en Corpo di Cava, municipio de Cava de' Tirreni, Salerno. Maria Raffaela, hija de Fedele Amorelli y Rachele Tomei, nació el 25 de octubre de 1858 en San Nicola, aldea de Centola, provincia de Salerno. Se casaron en San Nicola el 14 de octubre de 1886.
En 1887, salieron de Italia a bordo del vapor Matteo Bruzzo, desembarcando en Río de Janeiro el 26 de mayo. Tras una breve escala en Juiz de Fora, se instalaron en Alfenas, Minas Gerais, donde construyeron su nueva vida.
Una familia en crecimiento
Sus hijos nacieron en Alfenas: Vicente (nacido durante el viaje), Maria Angelina (Sinhá), João, Antonia, Maria y Pedro. Cada uno de ellos dejó su huella en la historia de la ciudad, a través del comercio, la docencia y la vida pública. La familia Landri era conocida por su dedicación al trabajo y su integridad.
Su casa estaba rodeada de árboles frutales, especialmente mangos, y criaban gallinas, patos y marreche. En los terrenos cercanos, cultivaban plátanos, café y cacahuetes. Cândido, un artesano experto, fabricaba objetos y lámparas de cobre, que vendía con la ayuda de su esposa. Algunas habitaciones de la casa se alquilaban a barberos y sastres, y la familia mantenía una estrecha relación con sus vecinos y otros emigrantes italianos.
Un legado de valores y nostalgia
Cândido y Maria Raffaela vivieron una vida sencilla, pero llena de dignidad y armonía. Amaban la lectura y cultivaban amistades, y trataban a su único sirviente como a un miembro de la familia. Su historia es la de muchos italianos que, a pesar de tener que dejar sus hogares, han logrado recrear un hogar de amor y tradiciones en una tierra lejana.
Cândido falleció el 23 de diciembre de 1939, a los 81 años, seguido de Raffaela el 15 de septiembre de 1945, a los 87. Hoy, aunque la casa ya no exista, el "niño" de Bandeira, su recuerdo y espíritu de familia, perduran en el corazón de sus descendientes y de quienes escuchan estas historias de coraje y nostalgia.
¡Agradecemos sinceramente a Cícero Landri por compartir la historia de su familia!
Si tú también quieres contar la historia de tu familia y tu herencia italiana, puedes hacerlo aquí: https://www.italiani.it/racconta-la-storia-della-tua-famiglia-italiana/




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