Más de 225 aspirantes a docentes se han inscrito en el nuevo concurso de formación docente vinculado al PNRR, el tercero previsto dentro del plan extraordinario de contratación financiado con fondos europeos: el PNRR 3.
Según los datos publicados por Escuela HorizonLas solicitudes se dividen en 180 mil para escuela secundaria y 45 mil para jardín de infancia y escuela primaria, de un total de 58.135 plazas anunciadas por el Ministerio de Educación y Mérito.
Un cálculo rápido muestra que solo Uno de cada cuatro candidatos podrá obtener el tan ansiado puesto permanente., pero sigue siendo una cifra mejor que la del PNRR1, cuando contaba con más de 400.000 miembros.
Educación preescolar y primaria: más plazas, más oportunidades
Hay 27.376 plazas disponibles para educación infantil y primaria. Se han presentado 45 solicitudes. La probabilidad de éxito es de alrededor del 60%. Un alto porcentaje convierte a este sector en el de mayores probabilidades de contratación. La situación es distinta en la enseñanza secundaria, donde hay 30.759 plazas para 180 aspirantes: aquí la tasa de éxito baja al 17%, es decir, menos de un profesor de cada seis.
Una competencia importante, aunque menos concurrida que las anteriores. La tercera convocatoria del PNRR cierra idealmente el ciclo iniciado con las dos rondas de selección previas (PNRR 1 y 2), pero con una conclusión significativa: el número total de solicitudes es menor que en el pasado. Los expertos del sector interpretan este descenso como un síntoma de un mercado saturado y de la creciente dificultad que tienen los trabajadores temporales de larga duración para adaptarse a los nuevos requisitos de formación y a los procedimientos digitales recientemente implementados.
El problema de la escuela secundaria: demasiados candidatos
La competencia es más feroz en la enseñanza secundaria. Las asignaturas más solicitadas —humanidades, matemáticas y apoyo— siguen atrayendo a miles de aspirantes, muchos de los cuales ya figuran en listas de candidatos o trabajan como suplentes anuales. Para muchos, esto representa la última oportunidad de estabilidad tras años de empleo precario. Sin embargo, la desproporción entre solicitudes y plazas pone de manifiesto un fallo estructural del sistema: la formación de un grupo cada vez mayor y más heterogéneo de aspirantes a docentes, que luchan por encontrar puestos estables.




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