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Un tesoro dentro de los muros del siglo XVIII de los Capuchinos.

Distrito del Capuchino

Iglesia de San Juan Bautista Catania esconde muchas historias. A pocos pasos del barrio de Antico Corso, en el distrito de Cappuccini, una callejuela conduce a la encantadora iglesia construida en honor a San Juan Bautista. Su historia centenaria es verdaderamente fascinante.

A principios del siglo XX, el barrio de Cappuccini era una extensión de campos y terrenos abandonados e improductivos. Un ingeniero, residente de la zona, decidió donar su terreno para la construcción de un edificio religioso. Su intención era devolverle el esplendor a un barrio donde reinaban la decadencia y la pobreza. Así, un numeroso grupo de trabajadores humildes y laboriosos, también residentes del mismo barrio, se pusieron manos a la obra y, ladrillo a ladrillo, construyeron esta joya arquitectónica, ubicada en un rincón del barrio.

La curiosa historia de la iglesia centenaria construida por los residentes del barrio.

Estamos acostumbrados a oír los nombres de los arquitectos más famosos cuyas obras han contribuido al renacimiento de esta ciudad. Sin embargo, en este caso, ningún arquitecto se atribuye el mérito. La situación es diferente. Lo que realmente sorprende es la dedicación de la gente común que, con su propio esfuerzo, a costa de su propio dinero y con su propio sudor, intenta mejorar el aspecto de este suburbio.

Altar exterior preparado para las celebraciones de 2017.

Otro motivo de orgullo para estas personas es la creación de la cofradía en 1946. Durante más de setenta años, se ha encargado del mantenimiento de esta pequeña iglesia, conservándola viva y esforzándose día tras día por realzar el prestigio de un monumento oculto entre las antiguas murallas de la ciudad. Entre los muchos motivos de orgullo, además del ya mencionado, se encuentra la fiesta en honor a San Juan Bautista, que desde hace un siglo se organiza con amor y devoción cada 24 de junio, con meses y meses de fervientes preparativos.

Entrando en la iglesia

En el interior de la iglesia, la elegancia y la perfección de cada detalle impresionan de inmediato. Un hermoso fresco de Alessandro Napoli, que representa el Bautismo de Jesús, destaca en la bóveda. El altar mayor es una obra maestra de la escultura. Las esculturas de mármol blanco del maestro Tullio Aceto, quien dio lo mejor de sí, representan las etapas más importantes de la vida del santo. La estatua del Bautista, colocada en el retablo, es venerada durante todo el año por los devotos con una misa dominical.

Retablo en el que se coloca la estatua del santo.

Una historia que los residentes aprecian. Una historia que contrasta con los cambios a lo largo del tiempo. El contraste con el presente, donde el abandono y la decadencia ocultan la belleza de esta hermosa ciudad. El deseo de gente común y corriente de mejorar el barrio en el que viven y de creer en la esperanza de mejorar la tierra que habitan.

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